¿Es el yoga bueno para pacientes con fibromialgia?

25 diciembre, 2017

La fibromialgia es una enfermedad crónica que produce una serie de dolores en prácticamente todo el cuerpo. A pesar de algunas teorías alentadoras, actualmente no tiene una causa ni cura que funcione en todos los casos. Generalmente se la relaciona con una combinación de estrés físico y mental, pero también se supone que podría ser resultado de una cirugía, traumatismos en el cerebro, infecciones, problemas de sueño, en fin, una lista de factores larga y con pocos puntos en común.

Dada la incertidumbre que ronda a esta enfermedad, si la sufres querrás buscar trucos para combatirla, y al menos poder llevar a cabo tu vida a pesar de los dolores. El yoga es una de las actividades más recomendadas para tratar prácticamente cualquier problema, ya que te ayuda a relajarte y liberar la tensión.

¿Cómo puede ayudar el yoga a la fibromialgia?

El yoga y la meditación en sesiones diarias de media hora (puede ser un poco más o menos de tiempo, dependiendo tus necesidades y disponibilidad) puede revertir notablemente todos estos síntomas. Esto es debido a su capacidad para modificar la respuesta de tu organismo hacia el estrés, principalmente en el sistema nervioso. Además, la relajación que contagia el yoga no sólo la disfrutas durante las sesiones, sino que durante todo el día tu cuerpo se sentirá más armonioso y sereno.

Esta sensación se expande por tu cuerpo y mente, todos tus músculos estarán menos tensos. Otro problema relacionado a la fibromialgia es que los músculos se acortan, quedan atascados y así se producen calambres. El yoga ayuda a que vuelvan a su posición y tamaño naturales.

Varios pacientes que probaron el yoga tuvieron efectos positivos, sus músculos se aflojaron, su rango de movimiento mejoró, el dolor disminuyó notablemente, y en consecuencia el sueño volvió a ser el normal

El secreto del yoga para mejorar los síntomas de la fibromialgia es encontrar el tipo de yoga y los asanas (ejercicios o posiciones) que vayan con tu tipo de dolor. Hay pacientes que testificaron que pretendían ir muy lejos con sus asanas, lo que causaba más dolor.

Nadie, ni siquiera quien no sufre fibromialgia, puede ir de 0 a 100 en el yoga, como tampoco puedes correr una maratón de 10 kilómetros si no te ejercitas previamente durante algunos meses. Es importante que busques un profesor de yoga confiable, con experiencia y que sepa acompañarte con tu enfermedad.

El yoga también propone la respiración consciente, que aunque parezca poca cosa, el modo en que inhalas y exhalas puede modificar por completo tu forma de llevar tu vida cotidiana.

Una respiración corta y acelerada desencadena la liberación de hormonas como el cortisol, relacionadas directamente al estrés y el dolor. Respirar profundamente no sólo ayuda a controlar el estrés y la ansiedad, sino que también a que escuches a tu cuerpo y seas más consciente de cómo se siente y lo que necesita. La Postura del Muerto o Savasana se trata de eso, poder entender mejor la respiración, inhalando y exhalando lentamente, centrándose en el camino del aire. Debes visualizar la respiración como energía pura que limpia y libera tu cuerpo.

Estos ejercicios tan gratificantes además permiten conectar tu mente y tu cuerpo, generando un pensamiento que te ayuda a asimilar tu enfermedad y convivir con ella, además de disminuir los síntomas. En las sesiones de yoga no sólo te conectas contigo mismo, sino que también con tus compañeros. Es un espacio donde todos pueden debatir sus dudas e inquietudes. Esto es muy práctico, ya que muchas personas con fibromialgia dicen sentirse aislados y solos, muchas veces los dolores provocan que tengan que dejar de lado su vida social y se vuelven aislados y solitarios.

En conclusión, el yoga es una actividad que “ataca” desde varios lados la fibromialgia, permitiendo que en primer lugar aceptes tu enfermedad, luego que te liberes del estrés, reduciendo el dolor, estirar tus músculos y permitir que estén saludables nuevamente, y por último, pero no menos importante, es una buena herramienta para socializar y conocer personas que pasan por lo mismo.

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